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Economía y sociedad

Los problemas sociales y la ingeniería social

por Gregorio urdaniz, * Sociólogo - Domingo, 6 de Junio de 2010 - Actualizado a las 09:48h

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El sistema ha manejado nuestra vanidad y ahora no hay soluciones ni a corto ni a medio plazo para muchos de los problemas sociales

Hemos pasado más de una década alardeando de nuestro crecimiento y desarrollo económico-social. "Ya hemos superado a Italia en renta per cápita, que se preparen los franceses", decía no hace tanto tiempo el señor Rodríguez Zapatero. "Somos uno de los países con más alta calidad de vida del mundo", se afirmaba. Y nos creíamos ricos y el ombligo del mundo, comprábamos pisos cada vez más caros, coches más grandes y lujosos, contratábamos vacaciones a troche y moche, cuando, en realidad, estábamos hipotecándonos hasta las cejas y lo que es casi peor, saturando y agotando nuestro débil sistema económico.

Este sistema, de la noche a la mañana, ha entrado en una profunda crisis financiera, industrial, social, etc, descubriéndose que es mucho más débil e incapaz de lo que parecía poco tiempo atrás. Es incapaz de mantener los niveles de bienestar y consumo de los años pasados e incapaz, también, de resolver muchos de los problemas y necesidades que parecían resueltas hasta ahora. El paro alcanza cifras insospechadas, el precio de las viviendas sigue muy inflado y su mercado saturado, la sanidad nos cuesta tanto que se habla de copago, aparecen dudas sobre el futuro de las pensiones... ¿para qué seguir?

¿Y qué es lo que había pasado? Pues que ese mismo sistema estaba manejando nuestra vanidad y valiéndose de nosotros como consumidores compulsivos para realimentar aquel estado de cosas. En resumidas cuentas, nos encontramos con que no hay soluciones ni a corto ni a medio plazo para muchos de los problemas sociales actuales.

Por tanto, hay que inventarse una manera de salir de esta crisis, o al menos de paliarla, lo que requiere de planteamientos bien distintos a los llevados a cabo hasta ahora, y donde tanto los ciudadanos como las instituciones deben desarrollar y propiciar otras políticas. Y es aquí donde entra en juego la ingeniería social. Pero, ¿qué es eso de la "ingeniería social"? Pues una filosofía diferente para enfrentarse a la realidad y tratar de solucionar con recursos propios los problemas que nos afectan.

Una filosofía que pasa por redefinir nuestro sistema de valores: debemos recuperar un mayor sentido crítico y reflexivo ante la vida, que nos haga jerarquizar mejor nuestras necesidades y dejar a un lado lo superfluo. A su vez, necesitamos aprender a consumir con racionalidad, para lograr, finalmente, que nuestro sistema productivo sea más sostenible.

Por otra parte, debemos recuperar la imaginación social, para utilizar al máximo los recursos existentes. Debemos poner en practica un método nuevo a la hora de actuar individual, social e institucionalmente (ingeniería social), un método presidido por los valores de la solidaridad y la sostenibilidad.

Veamos algunos ejemplos: muchas personas con recursos económicos y problemas de auto-valimiento podrían contratar a cuidadores/as con un salario a negociar, con beneficio cierto para ambos. Muchas personas que viven solas podrían compartir vivienda con jóvenes o no tan jóvenes, mejorando unos sus ingresos, y los otros solucionando el problema del alojamiento, además de conseguir compañía mutua. Se podría abrir, por otra parte, oficinas, por ejemplo, municipales o autonómicas, donde se gestionen oferta y demanda de viviendas vacías, para su compra o alquiler, con la intermediación institucional. Se podrían abrir registros de contratación de trabajo para los fines de semana o vacaciones en hostelería, granjas de ganado, invernaderos, seguridad y mantenimiento de instalaciones industriales, y tantos y tantos otros supuestos que pudieran surgir.

Seguramente que estas actuaciones se estarán llevando a cabo en algunos lugares, pero tenemos que hacer de ellas algo habitual, normal, bien visto, no un modo de actuar de colectivos "marginales". Las sociedades son más avanzadas, no sólo porque son capaces de producir industrialmente mejor, comercializar más rápido o financiar con más agilidad, sino porque son capaces de desarrollar procesos sociales de encuentro, cooperación y mejora que repercutan en la solución de sus problemas y conduzcan, finalmente, al bienestar humano.

No cabe duda de que esta comunidad es una sociedad moderna y desarrollada en lo tecnológico, a ver si es capaz de ser igualmente moderna y pionera en lo social.

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